México: ruta y destino explora la construcción de una identidad nacional en el siglo XX, cuando el país se consolidó como destino turístico y espacio de intercambio cultural. Su objetivo es analizar la relación entre arte, política cultural y diplomacia, así como el papel de diversos agentes en la creación de narrativas visuales que contribuyeron a fortalecer los vínculos internacionales. El recorrido abarca desde la posrevolución hasta el “milagro mexicano”, etapa de crecimiento y apertura.
¿Cómo se construye la imagen de un país? En México, esa imagen fue obra colectiva: intelectuales, artistas y promotores culturales trabajaron juntos, principalmente durante las primeras décadas del siglo XX, para definir y difundir una identidad nacional. El resultado fue una visión de México como un lugar pacífico, diverso y rico en tradiciones, capaz de unir su pasado con una promesa de modernidad.
Este proyecto tuvo una dimensión práctica. La construcción de la Carretera Panamericana (1936) y otras infraestructuras que permitieron abrir el territorio y trazar nuevas rutas de interconexión. Por esas vías circularon no solo personas, sino también imágenes: pinturas, fotografías, mapas, revistas, guías turísticas y tarjetas postales que promovían paisajes, ciudades y costumbres. Así, México comenzó a posicionarse como destino internacional.
La exposición México: ruta y destino propone un recorrido por estas construcciones visuales a través de tres ejes temáticos: “Imaginarios”, “Rutas y destinos” y “Cuerpos turísticos”. Juntos revelan cómo distintos medios y agentes contribuyeron a fijar una idea de país en la memoria colectiva. Al mismo tiempo, plantean una pregunta vigente: ¿cómo dialogan hoy esas representaciones con los retos de conservación, sostenibilidad y resguardo del patrimonio frente a un turismo en expansión?